Las habilidad musical incluye distintas capacidades como son la lectura de una partitura a primera vista, la composición, la armonización, la interpretación de una pieza, etc. Interpretar una partitura de música es una de las actividades humanas más complejas ya que en un mismo momento se pone en marcha nuestra capacidad auditiva, visual, motora; el tacto, el movimiento, la atención sostenida, etc.
Las personas que hacen música utilizan mucho el hemisferio izquierdo del cerebro, este hemisferio estudia la información de forma más analítica. En el procesamiento de la música este hemisferio juega un papel mucho más importante que en un – no músico y se ha visto que está más desarrollado. Así, un músico puede entender las relaciones entre los sonidos de un acorde que está escuchando y un – no músico no.
En niños que han empezado a tocar un instrumento antes de los 7 años se han detectado diferencias estructurales, en cuanto a tamaño, en ciertas zonas del cerebro. Al parecer, este entrenamiento temprano en un instrumento que requiere una coordinación bimanual, influye en el desarrollo de áreas frontales del cerebro así como sus conexiones interhemisféricas.
¿HACE LA MÚSICA NIÑOS MÁS INTELIGENTES?
Hace unos años se difundía a través de los medios el “Efecto Mozart”, ¿qué hay de cierto, realmente escuchar a Mozart mejora alguna de nuestras capacidades?.
Se hablaba de que escuchar la música de Mozart parecía mejorar nuestra capacidad viso-espacial e incluso nuestra inteligencia en general.
En estudios posteriores no se han encontrado de efectos sobre la memoria de trabajo o el pensamiento abstracto y tampoco sobre la capacidad viso-espacial. Lo que sí parece cierto es que una actividad como el escuchar música de Bach, Schubert, Mozart o incluso música Pop, produce una activación y un cambio en nuestro estado de ánimo que actúa de forma positiva en nuestro rendimiento. Escuchar una música que nos gusta , que según nuestra edad y/o preferencias puede ser Mozart o puede ser un grupo Pop, parece que puede tener un efecto a corto plazo en el desempeño de tareas de tipo viso-espacial, tareas creativas, o la velocidad de pensamiento.
Por tanto, no parece existir un efecto Mozart que a largo plazo mejore nuestra inteligencia o una mejora de una única capacidad cognitiva, sino que el escuchar música , y no sólo Mozart, tiene un efecto a corto plazo en cuanto a un cambio en nuestro estado de activación que es el que hará que mejore nuestro rendimiento, por lo menos durante unos 20 a 30 minutos.
¿QUÉ BENEFICIOS TIENE PARA ELLOS HACER MÚSICA?
La educación y el entrenamiento auditivo lleva a que un niño sepa identificar los sonidos y sus relaciones, pero además a que éste forme una representación mental de esos sonidos, lo que a su vez formará redes neuronales diferenciadas. Hacer música, tocar un instrumento, parece que tiene efectos a corto plazo en cuanto a un leve incremento en las habilidades cognitivas y emocionales de un niño. Sin embargo, no podemos hablar de que sea la causa de unos efectos a largo plazo o de que pueda tener efectos en aspectos como su vida social.
Los cambios que se producen en el pensamiento no son específicos de la música, se pueden conseguir también a través de las matemáticas , la lengua o la física; la música no hace niños más inteligentes. Sin embargo, esto no debería de restarle importancia a la música en el aprendizaje de un niño; tocar un instrumento puede conseguir algo mucho más importante: hacerle feliz.
¿QUÉ APRENDEN LOS NIÑOS CON LA MÚSICA?
En todas las culturas los niños han reaccionado al escuchar la música, las nanas han sido un medio para calmarles, los rituales muchas veces han ido acompañados de cantos; la música ha sido también una forma de interiorizar su cultura. Al igual que los niños tienen la predisposición para a prender un lenguaje, todos los niños la tienen para moverse con la música o cantar.
Al aprender música los niños aprenden nuevos conceptos, relaciones entre los sonidos, al cantar aprenden a usar la respiración, al tocar un instrumento los niños tienen que ser muy conscientes de su propio cuerpo, coordinar movimientos, utilizar la concentración, escuchar de forma activa, etc. Aprenden además a planificarse para trabajar una partitura, a estudiar de forma autónoma, a trabajar en un grupo, y algo también muy importante: la constancia y el valor del esfuerzo. Pueden divertirse y relajarse, expresar sus emociones y disfrutar de una actividad. Cuando cantan en un coro o tocan en la orquesta pueden hacer amistades y encontrar a niños con sus mismos intereses.
¿CÓMO DESARROLLAR SU INTERÉS HACIA LA MÚSICA?
-Escuchar música en casa, de distintas épocas y culturas, diferentes tonalidades y ritmos va a hacer que empiece a tener curiosidad por los instrumentos los sonidos y el movimiento. Podemos acompañarlo de cuentos, símiles con animales o movimientos con el cuerpo. Música y movimiento van de la mano por lo que deberíamos de permitir al niño moverse y saltar.
-Cantarle y aprovechar cualquier ocasión para cantar con el niño, con un CD en el coche o con un divertido canon.
-Enseñarle fichas con distintos instrumentos, enseñarle a identificarlos escuchando su sonido. Comprar pequeños instrumentos como panderetas, xilofón, etc de manera que puedan aprender jugando. Más tarde, llevarle a centros donde pueda experimentar y probar con distintos instrumentos adaptados al tamaño del niño.
-Llevarle a conciertos para niños donde puede ver una orquesta o aprender el nombre y el sonido de cada uno de los instrumentos.